miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA FRASE DE HOY - 24 de noviembre de 2010

Buenos días, Señor



Buenos días, Señor
Autor: Desconocido


Señor Jesús:


Me cuesta comenzar este día porque sé que es una nueva tarea, un nuevo compromiso, un nuevo esfuerzo.
Porque te amo, quiero comenzar este día con entusiasmo, con alegría, en mi propia persona.
Gracias, Señor Jesús, por este nuevo empezar.
Gracias, Señor Jesús, por tu presencia, por tu amor y compañía en este caminar de mi existencia.
Quiero sembrar paz, solidaridad y amor entre mis hermanos.
Que cuantos se me allegan, ninguno deje de escucharme algo que pueda serle útil.
Que ninguno note debilidata su fe en sí mismo.
Que ninguno se retire sin alivio en sus dolores y dificultades.
Déjame sentir tu honda paz, presente en cada experiencia, en la armonía de vivir.
Guárdame de palabras ociosas y de vanas fantasías.
Calma la carrera de mi mente para que mis pensamientos tengan claridad y la luz de tu Santo Espíritu me ilumine en cada instante de este día.
Bien sé Señor que esta tarea la comienzan cada día muchos hermanos de cualquier punto de la Tierra y eso me alienta y empuja.
También te pido por ellos y con ellos te digo:
¡BUENOS DÍAS, SEÑOR, TE AMO!

Amén.

lunes, 22 de noviembre de 2010

LA FRASE DE HOY - 22 de noviembre de 2010


TIEMPO DE REFLEXIÓN - La ofrenda de la viuda


Comentario al Evangelio según San Lucas 21 1-4

Por: Rev. D. Ángel Eugeni Pérez y Sánchez (Barcelona, España)

Ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir

Hoy, como casi siempre, las cosas pequeñas pasan desapercibidas: limosnas pequeñas, sacrificios pequeños, oraciones pequeñas (jaculatorias); pero lo que aparece como pequeño y sin importancia muchas veces constituye la urdimbre y también el acabado de las obras maestras: tanto de las grandes obras de arte como de la obra máxima de santidad personal.

Por el hecho de pasar desapercibidas esas cosas pequeñas, su rectitud de intención está garantizada: no buscamos con ellas el reconocimiento de los demás ni la gloria humana. Sólo Dios las descubrirá en nuestro corazón, como sólo Jesús se percató de la generosidad de la viuda. Es más que seguro que la pobre mujer no hizo anunciar su gesto con un toque de trompetas. Sin embargo, su generosidad, que le llevó a sacar fuerzas de flaqueza en medio de su indigencia, mereció el elogio del Señor, que ve e corazón de las personas: "De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir." (Lc 21 3-4).

La generosidad de la viuda pobre es una buena lección para nosotros, los discípulos de Cristo, Podemos dar muchas cosas, como los ricos "que echaban sus donativos en el arca del Tesoro" (Lc 21, 1), pero nada de esto tendrá valor si solamente damos "de lo que nos sobra", sin amor y sin espíritu de generosidad, sin ofrecernos a nosotros mismos. Dice San Agustín: "Ellos ponían sus miradas en las grandes ofrendas de los ricos, alabándolos por ello. Aunque luego vieron a la viuda, ¿cuántos vieron aquellas dos monedas?... Ella echó todo lo que poseía. Mucho tenía, pues tenía a Dios en su corazón. Es más tener a Dios en el alma que oro en el arca". Bien cierto: si somos generosos con Dios, Él lo será más con nosotros.

Fuente: Tomado del portal católico encuentra.com

EVANGELIO DE HOY - 22 de noviembre de 2010


Del Evangelio según San Lucas 21 1-4

Estaba Jesús viendo cómo los ricos depositaban sus ofrendas en las arcas del templo. Vio también una viuda muy necesitada que echó allí dos monedas de poco valor. Y dijo:

-Les aseguro que esa viuda pobre ha echado más que todos los demás; porque esos han echado de lo que les sobra, mientras que ella ha echado desde su pobreza todo lo que tenía para vivir.

Fuente: Biblia Católica para Jóvenes
Ed. Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

jueves, 18 de noviembre de 2010

EVANGELIO DE HOY - 19 de noviembre de 2010


Del Evangelio según San Lucas 19 45-48

Jesús entró en el templo y comenzó a expulsar a los vendedores, diciéndoles:

- Está escrito: Mi casa será casa de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones.

Jesús enseñaba todos los días en el templo. Los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los principales del pueblo buscaban matarlo. Pero no encontraban el modo de hacerlo, porque el pueblo entero estaba escuchándolo, pendiente de su palabra.

Fuente: Biblia Católica para Jóvenes
Ed. Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

miércoles, 17 de noviembre de 2010

LA FRASE DE HOY - 18 de noviembre de 2010


TIEMPO DE REFLEXIÓN - Jesús llora y se lamenta


Jesús llora y se lamenta

Todo era alegría en la entrada de Jesús a Jerusalén, pero de repente el tono cambió. Al ver la ciudad, llora y se lamenta porque sus habitantes no quisieron aceptar su mensaje de justicia y paz, y su templo sería destruido. Jesús no buscaba aclamaciones, sino conversiones.

Este pasaje nos invita a descubrir el paso continuo del Señor en nuestra vida y en la historia. ¿Cuántas veces hemos dejado pasar de largo la salvación que nos ofrece? ¿Con qué frecuencia desechamos su mensaje; luchamos por nuestra vida sin tomar en cuenta la de los demás, buscamos la paz donde no está y hacemos daño a los demás?

Lc 19 41-42

Fuente: Biblia Católica para Jóvenes
Ed. Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

EVANGELIO DE HOY - 18 de noviembre de 2010


Del Evangelio según San Lucas 19 41-44

Cuando se fue acercando, al ver la ciudad, lloró por ella, y dijo:

- ¡Si en este día comprendieras tú también los caminos de la paz! Pero tus ojos siguen cerrados. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán con trincheras, te cercarán y te atacarán por todas partes; te aplastarán a ti y a tus hijos dentro de tus murallas. No dejarán piedra sobre piedra en tu recinto, por no haber reconocido el momento en que Dios ha venido a salvarte.

Fuente: Biblia Católica para Jóvenes
Ed. Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

TIEMPO DE REFLEXIÓN - Ayuna y llénate


Ayuna y llénate

Ayuna de juzgar a otros; descubre a Cristo que vive en ellos.
Ayuna de palabras hirientes; llénate de palabras sanadoras.

Ayuna de descontento; llénate de gratitud.

Ayuna de enojos; llénate de paciencia.

Ayuna de pesimismo; llénate de esperanza cristiana.

Ayuna de preocupaciones; llénate de confianza en Dios.

Ayuna de quejarte; llénate de aprecio por la maravilla que es la vida.

Ayuna de las presiones que no cesan; llénate de una oración que no cesa.

Ayuna de amargura; llénate de perdón.

Ayuna de darte importancia a ti mismo; llénate de compasión por los demás.

Ayuna de ansiedad sobre tus cosas; comprométete en la propagación del Reino.

Ayuna de desaliento; llénate del entusiasmo de la fe.

Ayuna de pensamientos mundanos; llénate de las verdades que fundamentan la santidad.

Ayuna de todo lo que te separe de Jesús; llénate de todo lo que a Él te acerque.

Fuente: Autor desconocido, adaptado por SCTJM

LA FRASE DE HOY - 17 de noviembre de 2010


TIEMPO DE ORACIÓN - Oración del Ángel de la Paz


Oración del Ángel de la Paz
El Ángel de la Paz se le apareció a los tres pastorcitos de Fátima en 1916.
Esta es la oración que pidió ser pronunciada:

Mi Dios, yo creo en ti, yo te adoro, yo espero y yo te amo.
Te pido perdón por todos aquellos que no creen, que no te adoran, no esperan y no te aman.
Amén.
(Cada vez que se eleve esta oración, se deberá repetir tres veces).

La riqueza del Continente Americano


La riqueza del Continente Americano

En la parábola sobre la responsabilidad, Lucas señala su dimensión personal y social (Lc 19 11-26). Un reino se construye sobre el trabajo individual y la colaboración de toda su población en la búsqueda del bien común. Toca a cada persona esforzarse para que el país se desarrolle armónicamente para el bien de todos.

¿Qué sucede en nuestra América, tan rica en recursos naturales y con tantos pobres? ¿Qué niveles de egoísmo existen para que los sectores ricos se preocupen tan poco por mejorar la vida de quienes viven en la miseria? ¿Qué razones económicas y políticas son tan importantes para que las naciones desarrolladas cierren sus fronteras a los inmigrantes necesitados? ¿Acaso no somos responsables de compartir "nuestra moneda" con el/la hermano/a que lo necesita?

La palabra de Dios nos cuestiona: ¿por qué quitó el rey su moneda al siervo que la escondió por miedo al riesgo y se la dio a quien produjo más? Tenemos que poner a trabajar nuestra moneda para el bien común, pues sólo así se construye la justicia. ¿Qué sucedería si todos los habitantes en nuestro continente manejáramos bien "la moneda" que Dios nos confió para el bien de todos? Pongamos a trabajar los dones y recusos que tenemos y construyamos redes de desarrollo continental, donde lo importante sea compartir, no competir.
Lc 19 11-26
Fuente: Biblia Católica para Jóvenes
Ed. Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

EVANGELIO DE HOY - Miércoles 17 de noviembre de 2010



Del Evangelio según San Lucas 19 11-28


Parábola sobre la responsabilidad


Mientras la gente lo escuchaba, les contó otra parábola, porque estaba cerca de Jerusalén, y ellos creían que el reino de Dios iba a manifestarse inmediatamente. Les dijo, pues:


- Un hombre noble partió a un país lejano para ser coronado como rey y regresar después. Llamó a diez criados suyos y a cada uno le dio una importante cantidad de dinero diciéndoles: "Hagan negocio mientras regreso". Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada a decir que no lo querían como rey. Cuando regresó, investido del poder real, mandó llamar a sus criados, a quienes había dado el dinero, para saber cómo habían negociado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu dinero ha producido diez veces más". Él dijo: "Muy bien, has sido un buen criado; puesto que has sido fiel en lo poco, recibe el gobierno de diez ciudades". Vino el segundo y dijo: "Tu dinero, señor, ha producido cinco veces más". Y también a este le dijo: "Tu recibirás el mando sobre cinco ciudades". Vino el otro y dijo: "Señor, aquí tienes tu dinero; lo he tenido guardado en un pañuelo, por temor a ti que eres un hombre exigente, pues recoges lo que no dejaste y quieres cosechar lo que no sembraste". El señor le contestó: "Eres un criado malo, y tus palabras te condenan. ¿Sabías que soy exigente, que recojo lo que no dejé y cosecho lo que no sembré? Entonces, ¿por qué no depositaste mi dinero en el banco, para que al regresar, lo recuperara con los intereses?". Y dijo a los que estaban presentes: "Quítenle lo que le di y entréguenlo al que lo hizo producir diez veces más". Le dijeron: "Señor, ¡pero si ya tiene diez veces más!". Pues yo les digo: "Al que tiene, se le dará, y al que no tiene, se le quitará incluso lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, ésos que no me querían como rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia".


Y dicho esto, Jesús siguió su camino, subiendo hacia Jerusalén.
Fuente: Biblia Católica para Jóvenes
Ed. Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

lunes, 15 de noviembre de 2010

Oración a la Virgen de San Juan de Los Lagos


Oración a la Virgen de San Juan de Los Lagos

¡Oh! Señora Mía, ¡Oh Madre mía, yo me ofrezco enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día y para siempre mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra todo mi ser, ya que soy todo tuyo(a) ¡oh! Madre de bondad guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén.

Dulce Madre, no te alejes, tu vista de mi no apartes, ven conmigo a todas partes y nunca solo(a) me dejes.
Ya que me proteges tanto, como verdadera Madre, haz que me bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

Fuente: Mi compendio de Oraciones y el Santo Rosario
Ediciones Lalbero

TIEMPO DE MEDITACIÓN - Jesús cree en cada uno de nosotros


Jesús cree en cada uno de nosotros
Por: José María Maruri, SJ
(Comentario al Evangelio según San Lucas 19 1-10)


1.- Este Evangelio es la historia del encuentro de dos hombres que se buscan a través de una muchedumbre que los separa. Una muchedumbre que impide el paso de Jesús por pura curiosidad de conocerle. Una muchedumbre que hace tiempo que ha colgado a la espalda de Zaqueo una etiqueta ya inconmovible de hombre odioso, ladrón, mal israelita, pecador, paria de la sociedad humana y divina. Una muchedumbre que ya ha acorralado a Zaqueo, que, en medio de su poder, se siente aislado. Y tal vez por esa su soledad en sus riquezas es por lo que busca a Jesús.


2.- Aquí hay tres miradas, tres modos de mirar y ver. Zaqueo no puede ver a Jesús y quiere verlo. No es pura curiosidad la que le hace hacer el ridículo ante sus conciudadanos subiéndose a un árbol siendo rico y teniendo autoridad. Quiere ver, como el ciego que grita: "Señor, que vea". Como el leproso:"Si quieres puedes limpiarme". Desde su acorralamiento social por culpa de su profesión y sus riquezas quiere ver a ese hombre que la multitud le impide ver.

Jesús también quiere ver a Zaqueo y por eso levanta sus ojos y le mira. Al fin Jesús ha encontrado al hombre que la multitud le impedía ver. Jesús no se fía de las etiquetas que le han puesto a Zaqueo. La mirada de Jesús atraviesa aquella corteza de odiosidad y pecado y llega a aquel corazón acorralado y encuentra otro persona. Encuentra a ese Zaqueo aún por descubrir. Es la misma mirada que descubrió a Pedro en medio de sus negaciones. La misma mirada que amó al joven rico y pudo convertirlo en discípulo si él hubiera querido. Jesús creyó en Zaqueo.

Y la multitud también tiene su mirada y al ver que Jesús se invita a comer a la casa del pecador echa sobre el mismo Jesús todo el veneno que tiene acumulado contra Zaqueo. Y esa mirada convierte a Jesús en pecador y amigo de pecadores. La multitud ni cree en Zaqueo ni en Jesús. Y Zaqueo al sentir que Jesús cree en él, se convierte a Jesús y a la multitud. La fe que Jesús ha puesto en él le hace descubrir en aquella multitud anónima a hermanos a los que él ha engañado, hermanos a los que ha robado y traicionado. Y alentado por la fe de un Jesús que por él es tenido por y amigo de pecadores, toma su decisión de dar la mitad de sus bienes a los pobres y devolver cuatro veces lo que haya defraudado a aquellos hermanos de la multitud. Zaqueo cree en Jesús porque primero Jesús creyó en él.

3.- Esta es también nuestra historia, sea cual sea la vida que llevemos. Sea lo que sea lo que nos acorrala y nos hace desesperar de empezar una nueva idea. Jesús cree en cada uno de nosotros. Jesús ve en lo hondo de nuestro corazón un nuevo yo que puede salir a flote de lo más profundo de nuestra miseria y pecado. A pesar de todo Jesús sigue siempre creyendo y esperando en mí. Cuando todos han dejado de creer en mí, todavía Jesús sigue creyendo en mí. Para Él nunca soy un ser perdido. Dios haga que cada uno sintamos esa mirada confiada de Jesús y nazca en nosotros una fe ciega en él y abramos los ojos a esos hermanos a los que con nuestra vida hemos decepcionado.

EVANGELIO DE HOY - Martes 16 de noviembre de 2010


Del Evangelio según San Lucas 19 1-10

Jesús y Zaqueo

Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Había en ella un hombre llamado Zaqueo, jefe de los que recaudaban impuestos para Roma y rico; quería conocer a Jesús, pero como era bajo de estatura, no podía verlo a causa del gentío. Corriendo se adelantó y se subió a un árbol para verlo, porque iba a pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, levantó los ojos y le dijo:
- Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa.
Él bajó a toda prisa y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban y decían:
- Se ha hospedado en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso de pie ante el Señor y le dijo:
- Señor, la mitad de mis bienes se los doy a los pobres, y si engañé a alguno, le devolveré cuatro veces más.
Jesús le dijo:
- Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también éste es hijo de Abrahán. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

Fuente: Biblia Católica para Jóvenes
Ed. Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

LA FRASE DE HOY - 15 de noviembre de 2010


TIEMPO DE MEDITACIÓN - El ciego Bartimeo


Meditación: El ciego Bartimeo
(Comentario al Evangelio según San Lucas 18 35-43)

Bartimeo, el ciego de Jericó, es un hombre que vive a oscuras. Ya ha oído de Jesús, y de sus curaciones y milagros...
Y ese día escucha ruidos desacostumbrados. Pregunta qué ocurre y se entera que es Jesús de Nazaret que pasa por el camino. Al oírlo se llenó de fe su corazón. Jesús era la gran oportunidad de su vida. Y comenzó a gritar con todas sus fuerzas: ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí! En su alma, la fe se hace oración.
Reflexiona San Agustín esta escena diciendo: También nosotros tenemos cerrados los ojos y el corazón y pasa Jesús para que clamemos. Tenemos que gritarle con la oración y con las obras. Debemos pedir ayuda al Señor.
Pero para el ciego, las dificultades comienzan en el momento que comienza la búsqueda de Jesús en la tinieblas. El evangelio nos dice que muchos lo reprendían para que se callara.
Y así pasa con frecuencia cuando buscamos a Jesús. Algunas veces son los otros, la sociedad, el ambiente, que tratan de que no busquemos al Señor. Que nos dicen: ¡Cállate, no molestes a Jesús! Otras veces, dentro de nosotros mismos encontramos impedimentos para seguir al Señor. Las comodidades, las costumbres.
Bartimeo ha esperado por largo tiempo esta oportunidad y no está dispuesto a desperdiciarla. Por eso es que no les hace el menor caso. Jesús es su gran esperanza y no sabe si volverá a pasar otra vez cerca de su vida.
¿Por qué ha de prestar atención a los reproches y perder la posibilidad de seguir a Jesús?
Pueden criticarlo, insultarlo, pero él clama hasta que sus gritos llegan a oídos de Jesús, porque, según dice San Agustín, "quién fuere constante en lo que el Señor mandó, no escucha las opiniones de las turbas, ni hace caso de los que aparentan seguir a Jesús. A él no habrá poder que lo atasque, y el Señor se detendrá y lo sanará".
Efectivamente, cuando insistimos con confianza en nuestras peticiones, logramos detener a Jesús que va de paso. La oración del ciego es escuchada. Ha logrado su propósito a pesar de las dificultades externas, de la presión del ambiente que lo rodea y de su propia ceguera, que le impedía saber con exactitud dónde estaba Jesús, que permanecía en silencio, sin atender aparentemente su petición.
El Señor, que lo oyó desde el principio, le dejó perseverar en su oración. Al igual que con nosotros. Jesús esucha nuestro primer pedido, pero espera. Quiere que nos convenzamos que lo necesitamos, quiere que seamos insistentes, tozudos como el ciego de Jericó.
La comitiva se detiene y Jesús manda a llamar a Bartimeo. "¡Ánimo, levántate! Él te llama". Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. El ciego tuvo fe de que se acercaba su liberación, que llegaba una nueva luz en su alma, precursora de la nueva luz para sus ojos.
Por eso se despojó de todo lo que pudiera serle un impedimento, una dificultad, una carga: arrojó su manto.
Es una condición indispensable para que consigamos la luz en el alma, que arrojemos de nosotros todo lo que pueda oponerse a ella. Despojarnos de nosotros mismos, de cuanto en nosotros haya, que de una u otra forma, nos pueda dificultar que el Señor se acerque o que nosotros demos el paso hacia Dios, que viene hacia nosotros.
Y el ciego no se contentó con arrojar el manto; dio un salto, como para demostrar las disposiciones y los deseos de su espíritu. Dio un brinco de las materialidades hacia lo espiritual. Dejó de preocuparse de muchas cosas por preocuparse de su unión con el Señor.
El salto que debemos dar es para despegarnos de los bienes materiales, de nuestras ambiciones de orden humano, de nuestros criterios y pareceres. Es el salto que debemos dar para acercarnos al Señor.
Está ahora Bartimeo delante de Jesús. La multitud los rodea y contempla la escena. Jesús le pregunta: "¿Qué quieres que te haga?" El Señor, que podía restituir la vista, ¿ignoraba acaso lo que quería el ciego? Jesús desea que le pidamos. Conoce de antemano nuestras necesidades y quiere remediarlas.
El ciego contestó en seguida: "Señor, que vea". No pide al Señor otra cosa que la vista. Poco le importa todo, fuera de ver, porque aunque un ciego pueda tener muchas cosas, sin la vista no puede ver lo que tiene.
Debemos imitar la actitud de Bartimeo. Debemos imitar su oración perseverante, su fortaleza para no rendirse ante el ambiente adverso. Ojalá que, dándonos cuenta de nuestra ceguera, sentados inmóviles junto al camino, y oyendo que Jesús pasa, le hagamos detenerse junto a nosotros por la fuerza de la oración, que debe ser como la de Bartimeo, personal, directa, sin anonimato.
La historia de Bartimeo es nuestra propia historia, pues también nosotros estamos ciegos para muchas cosas, y Jesús está pasando junto a nuestra vida. Quizás ha llegado el momento de dejar el costado del camino y acompañar a Jesús.
Las palabras de Bartimeo: Señor, que vea, nos pueden servir como una oración sencilla para repetirla muchas veces cuando en nuestra vida se nos presenten situaciones que no sabemos como resolver, sobre todo en cuestiones relacionadas con la fe y la vocación.
En esos momentos de oscuridad, cuando quizás la oración se hace costosa y la fe parece debilitarse, repitamos con confianza el pedido: Señor, que vea.
Qué nosotros también veamos, Señor, cuál es tu voluntad, cuál es el camino que debemos recorrer, que Tú nos señalas para ir a Ti.
Jesús le dijo al ciego: "Vete, tu fe te ha salvado". Y al instante recobró la vista. Lo primero que ve Bartimeo es el rostro de Cristo. No lo olvidará jamás. "Y le seguía por el camino".
Pidamos al Señor que sea Él siempre la luz que nos libere de la ceguera, y que lo sigamos siempre por el camino.

domingo, 14 de noviembre de 2010

EVANGELIO DE HOY - Lunes 15 de noviembre de 2010


Del Evangelio según San Lucas 18 35-43

El ciego de Jericó

Cuando se acercaba a Jericó, un ciego, que estaba sentado junto al camino pidiendo limosna, oyó pasar gente y preguntó de qué se trataba. Le dijeron que pasaba Jesús de Nazaret. Entonces él se puso a gritar:
- Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí. Los que iban delante lo reprendían, diciendo que se callara. Pero él gritaba todavía más fuerte:
- Hijo de David, ten compasión de mí.
Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo cerca, le preguntó:
- ¿Qué quieres que haga por ti?
Él respondió:
- Señor, que recupere la vista.
Jesús le dijo:
- Recupérala; tu fe te ha salvado.
Al instante recuperó la vista y lo siguió dando gloria a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, se puso a alabar a Dios.

Fuente: Biblia Católica para Jóvenes
Ed. Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

La venida de Cristo - Comentario al Evangelio de San Lucas, X, 6-8 por San Ambrosio


San Ambrosio (hacia 340-397). Obispo de Milán y Doctor de la Iglesia
Comentario al Evangelio de San Lucas, X, 6-8

La venida de Cristo

"No quedará piedra sobre piedra: todo será destruido". Estas palabras eran verdaderas referidas al Templo construido por Salomón..., porque todo lo que construyen nuestras manos perece por usura o por deterioro, es convertido en ruinas por la violencia o destruido por el fuego... Pero existe en cada uno de nosotros un templo que sólo se destruye si se derrumba la fe, y particularmente si, en nombre de Cristo, se busca erroneamente refugiarse en las certezas interiores. Posiblemente sea esta interpretación la más útil para nosotros. En efecto, ¿de qué me sirve saber cuándo será el día del juicio? ¿De que me sirve, siendo consciente de tanto pecado, saber que el Señor vendrá un día, si no vuelve a mi alma, si no vuelve a mi espíritu, si Cristo no vive en mí, si Cristo no habla por mí? Es a mí que Cristo debe venir, es a mí que ha de tener lugar su venida.
Ahora bien, la segunda venida del Señor será al fin del mundo, cuando podamos decir: "Para mí el mundo está crucificado y yo para el mundo" (Ga 6, 14)... Para quien el mundo está muerto, Cristo es eterno; para él el templo es espiritual, la Ley es espiritual, la misma Pascua es espiritual... Para él, pues, es real la presencia de la sabiduría, la presencia de la virtud y de la justicia, la presencia de la redención, porque Cristo murió, por los pecados del pueblo, una sola vez pero con la finalidad de rescatar cada día los pecados del pueblo.

Fuente: Tomado de la página Web www.evangeliodeldia.org

EVANGELIO DE HOY - 14 de noviembre de 2010


Del Evangelio según San Lucas 21, 5-19

Al oír a algunos que hablaban del templo, admirados de la belleza de sus piedras y de las ofrendas que lo adornaban, dijo:
- Vendrá un día en que de estas cosas que ven, no quedará piedra sobre piedra. ¡Todo será destruido!
Entonces le preguntaron:
- Maestro, ¿cuándo será eso? ¿Cuál será la señal de que esas cosas están a punto de suceder?
Él contestó:
- Estén atentos, para que no los engañen. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: "Yo soy, ha llegado la hora". No vayan detrás de ellos. Y cuando oigan hablar de guerras y de revueltas, no se asusten, pues eso tiene que suceder primero, pero el fin no vendrá inmediatamente.
Les dijo además:
- Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos y, en diversos lugares, hambres, pestes, cosas espantosas y grandes señales en el cielo. Pero antes de todo eso, los detendrán y los perseguirán, los arrastrarán a las sinagogas y a las cárceles, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre. Esto será ocasión para que den testimonio. Hagan el propósito de no preocuparse por su defensa, porque yo les daré un lenguaje y una sabiduría a los que no podrá resistir ni contradecir ninguno de sus adversarios. Serán entregados incluso por sus padres, hermanos, parientes y amigos; y a algunos de ustedes los matarán. Todos los odiarán por mi causa. Pero ni un cabello de su cabeza se perderá. Si perseveran se salvarán.

Fuente: Biblia Católica para Jovenes
Ed. Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

viernes, 12 de noviembre de 2010

Himno al Ángel de la Guarda


Himno al Ángel de la Guarda
(Del Oficio de los Santos Ángeles Custodios)

Ángel Santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día...
Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones y cuentas todos mis pasos.
Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía...
En presencia de los Ángeles suba al Cielo nuestro canto: gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.
Amén.

Música para meditar y orar

Música para meditar y orar

El Ave María compuesto por Franz Schubert, es una pieza universalmente valorada y es un excelente recurso para realizar un análisis de conciencia introspectivo y orar. También, el sólo escuchar la melodía, puede ayudarte a mantener la calma, la paz y el silencio en tu mente y en tu corazón, que son propicios para la oración.

Te invitamos a probar.

Grupo de Oración Anónima Sagrado Corazón de Jesús

jueves, 11 de noviembre de 2010

EVANGELIO DE HOY - 12 de noviembre de 2010

Del Evangelio según San Lucas 17 26-37
Cuando venga el Hijo del hombre sucederá lo mismo que en tiempos de Noé. Hasta el día en que Noé entró en el arca, la gente comía, bebía y se casaba. Pero vino el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en los tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban y edificaban. Pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre y acabó con todos. Así será el día en que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, el que esté en la azotea y tenga en casa sus bienes, que no baje a recogerlos; igualmente, el que esté en el campo, que no se regrese. Acuérdense de la mujer de Lot. El que intente salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda, la recobrará. Les aseguro que aquella noche estarán dos juntos en la misma cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán. Estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.
Ellos le preguntaron:
- ¿Dónde, Señor?
Y les contestó:
-Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres.
Fuente: Biblia Católica para Jóvenes
Ed. Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

miércoles, 10 de noviembre de 2010

VOCABULARIO BÍBLICO - Abismo


Abismo

Con esta palabra se ha traducido habitualmente tanto la palabra hebrea sheol, como las palabras griegas ades y abissos. En la mayoría de los casos se trata de una representación primitiva del lugar o morada de los muertos. Según las tradiciones más antiguas de la Biblia, a ese lugar bajan todos, buenos y malos (Sal 6 6; Is 14 9-11), y allí conocen una existencia absolutamente desprovista de valor y de fuerza vital (Is 38 18). Es la región de las sombras, de la oscuridad, del silencio y del olvido (Sal 115 17). Más tarde, cuando en la tradición bíblica se abre paso la idea de una retribución diferenciada después de la muerte, con la palabra abismo se designa la morada tenebrosa de los espíritus malignos y el lugar o situación de castigo para los malvados (Mt 11 23; 16 18; Lc 8 31; 16 23; Ap 9 1-2).

Fuente: Biblia Católica para Jóvenes
Editorial Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

TIEMPO DE ORACIÓN - Para todo momento y ocasión


Oración para todo momento y ocasión

Padre de Bondad y Misericordia infinita, mira el Corazón traspasado de tu Hijo, y mira también nuestros anhelos, necesidades y aflicciones y por el amor que le tienes concédenos generosamente la gracia que hoy humildemente te pedimos: (Se hace en forma concreta la petición de la gracia que se desea recibir).
Te lo pedimos, Padre no por nuestros méritos, sino confiados en tu amor paternal y en los méritos que nos conquistó el Corazón sacratísimo de Cristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente: Plegarias en Honor del Corazón de Jesús
Rafael López M. SP. S

EVANGELIO DE HOY - 11 de noviembre de 2010


El Hijo del hombre y su venida
A una pregunta de los fariseos sobre cuándo iba a llegar el reino de Dios, respondió Jesús:
- El reino de Dios no vendrá de forma espectacular, ni se podrá decir: "Está aquí, o allí", porque el reino de Dios ya está entre ustedes.
Después dijo a sus discípulos:
- Llegará el día en que desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre pero no lo verán. Y les dirán: "Está aquí, está allí", pero no vayan ni los sigan. Porque como el relámpago brilla desde un punto a otro del cielo, así se manifestará el Hijo del hombre en su día. Pero antes es preciso que sufra mucho y que sea rechazado por esta generación.
San Lucas 17 20-25
Fuente: Biblia Católica para Jóvenes
Editorial Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

Un ángel junto a la fuente


-Tema de Meditación-
Un ángel junto a la fuente

"La encontró el ángel del Señor junto a una fuente de agua en el desierto -la fuente que hay junto al camino del Sur- y dijo: Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?"
(Gn 16 7)
Confiar en que el Padre nos asiste en todos los momentos, sin jamás abandonarnos, es una característica de todo cristiano auténtico. Viene en nuestro auxilio como vino en auxilio de Agar. Nos protege con la solicitud de sus ángeles para que nuestras travesías por el desierto de la vida no sean excesivamente dificultosas. Sí, el Señor nos ama y nos ampara. Tomemos conciencia de ello. Solamente así nuestras esclavitudes interiores serán destruidas para siempre y viviremos la libertad de los hijos e hijas de Dios.

Fuente: Los cinco minutos de los Ángeles
Sérgio J. De Souza
Editorial Claretiana

martes, 9 de noviembre de 2010

Tema de Reflexión - No a la violencia y la muerte


No a la violencia y la muerte

El Señor le dijo:
- El que mate a Caín será castigado siete veces.
Y el Señor puso una marca a Caín, para que no lo matara quien se encontrara con él.
Gn 4 15
Caín fue un asesino; mató a su hermano y al hacerlo ofendió gravemente a Dios. Cualquier ofensa a nuestros hermanos también ofende a Dios. Sin embargo, Dios no aniquila a Caín, sino que lo protege para que nadie lo mate.
Dios nunca autoriza a responder a la violencia con violencia, pues se genera un ciclo interminable de muerte. ¿Cómo colaboras para aminorar la violencia en el ambiente en que vives y en el mundo?
Fuente: Biblia Católica para Jóvenes
Ed. Verbo Divino
Instituto Fe y Vida

Oración a Santa Teresita

Oración a Santa Teresita
Omnipotente y eterno Dios que te has complacido en darnos en Santa Teresita un modelo de amor y entrega filial a Tí, nuestro Padre amorosísimo: te damos gracias por este favor y te pedimos nos ayudes a corregir nuestras faltas, a adquirir verdadera virtud, a amarte de todas veras, y complacerte en todo, a no negarte ningún sacrificio que nos exijas y a darte gusto por nuestra prontitud en cumplir cual cariñosos niños, todo lo que nos mandes, a fin de que Tú puedas ser siempre nuestro Padre cuyo único anhelo es vernos felices en la tierra y un día en el cielo.
Y tú Santa Teresita que nos has enseñado prácticamente cómo hay que hacerse niño para llegar así por un camino seguro al Corazón de Dios y por este divino Corazón al reino de los cielos; alcánzanos la gracia de ser siempre muy humildes y sencillos en nuestro pensar y obrar puros y castos en toda nuestra vida a fin de que merezcamos una mansión en la casa de nuestro Padre que Jesucristo ha ido a prepararnos para la eternidad. Amén.